Cargando…
Cargando…

Durante años vendió su tiempo como consultor hasta que empezó a convertir lo que sabía en guías y cursos. Hoy combina servicios con productos digitales propios. En el club enseña ese camino: validar con un servicio, empaquetarlo en un producto, armar el embudo para venderlo y usar inteligencia artificial y automatizaciones para no hacer todo a mano. Insiste en empezar simple: un producto chico, bien hecho y vendido a las primeras diez personas vale más que un lanzamiento perfecto que nunca sale.